EL LAGO TITICACA MARAVILLA NATURAL DEL MUNDO »
Texto y fotografías: Dr. Carlos Terrazas Orellana
Situado a 3810 m. Sobre el nivel del mar, el lago Titicaca es el lago de agua dulce más alto y el más bello del mundo. Su superficie, 8300 Km², sus dimensiones, 180 km. De largo y 80 km de ancho, hacen de él un verdadero mar interior, etre Perú y Bolivia. Esta formado de dos lagos, el Chuquito y el Ingavi, comunicando entre ellos por el estrecho de Tiquina, ancho de 800 m., donde barcas y lanchas aseguran el paso de los vehículos y viajeros que quieren evitar de darle la vuelta a esta inmensa superficie plateada.
La profundidad media del lago es 280 m, pero existen numerosos abismos de más de 500m de profundidad, especialmente en el estrecho de Tiquina, así como lo señalo el Comandante Cousteau cuando fue a explorar en 1968 las aguas del lago y estudiar su fauna - Hizo conocer al mundo, entre otras cosas, una especie de rana lacustre gigante, de más de 50 cm de largo, cuya mutación biológica no parece haberse acabado todavía. Además de estos ejemplares propios de la región, en el lago hay numerosas especies de peces que lamentablemente tienden a desaparecder desde que se introdujo la trucha salmonada, de gran tamaño y muy voraz. Las aves también son sumamente variadas : pollas de agua, perdices, patos salvajes, muchas de ellas anidan en los totorales que bordean las orillas. La totora era el material de base de los Uruos (hoy desaparecidos o mezclados con los Aymaras, que lo trensaban para hacer barcas, « las balsas de totora », utilizadas aún para pescar por los Aymaras, y para cronstruir verdaderas islas flotantes sobre las cuales instalaban pueblos de chozas hechas con el mismo material.
« Sahuiña » La primera isla flotante en la lago titicaca, lado boliviano :
La isla de Sahuiña es el resultado de un proyecto ecotuístico de un grupo de comunarios de Sahuiña. A la cabeza de los hermanos kantuta un pequeño grupo de siete personas y sus familiares lograron eregir la primera isla flotante del siglo XXI del lago Titicaca, lado boliviano.
A tan solo diez kilometros del Santuario de Copacabana, en menos de 20 minutos se llega a descubrir un hermoso paisaje lacustre cubierto de totorales, donde abunda la fauna y la flora local. La isla presenta las mismas caracteristicas de sus hermanas peruanas « Uro-aymaras » tienen una capacidad para un centenar de personas, cuenta también con un mirador de unos siete metros de altura. El circuito ecoturístico que ofrencen los comunarios es digno de interés, puesto que ponen en relieve las bondades de la naturaleza tanto lacustres como la fauna y la flora regional. La degustación de excelentes platos típicos a base de pescados forman parte de esa inovadora forma de promocionar un nuevo estilo turístico que seguramente, muchas otras comunidades trataran de desarrollar.
Islas del lago Titicaca :
Se calcula que hay treinta y seis islas en el lago – las más importantes son la Isla del Sol y la Isla de la Luna.
La Isla del Sol es considerada como la cuna del Imperio inca y clasificada hoy en día como un sitio arqueológico de gran prestigio. Esta formada de una enorme roca llamada « Titi Kala » y sobre la cual se encuentran las ruinas de una inponente construcción que que dataría del siglo XV, bajo el reino de Tupac Yupanqui. Para llegar se debe subir numerosas gradas de piedra haciendo un alto en la Fuente de la juventud del Inca. El edificio más importante es el templo del Sol o Pilkokayna.
En la Isla de la Luna o Coati se encuentra el Palacio de las Vírgenes del Sol – Iñak Uyu-Ajilahuasi – que es sin lugar a duda el monumento Inca más imponte de todos los que subsisten sobre las islas del lago Titicaca. Se pueden observar, entre las ruinas del patio central, las numerosas piezas que seguramente eran las habitaciones de las Vírgenes. De la llegada de los Españoles, todos los templos, palacios, y otras edificaciones fueron saqueados, quemados, pero una buena parte de esas construcciones quedaron de pie hasta nuestros días.
La Isla de Suriki, situada a medio camino entre La Paz y el estrecho de Tiquina, es igualmente un lugar turístico importante que debe su fama, a la construcción tradicional de las balsas de totora. En abril de 1947, el científico noruego Thor Heyerdhal emprendio la travesía del Océano Pacífico en una embarcación de totora, el Kon-tiki, con el propósito de probar la posibilidad de contactos anteriores al descubrimiento entre América del Sur y la Polinesia.
Copacabana :
Pequeña ciudad situada en la orilla del lago, es uno de los santuarios más famosos de todo el continente, antaño consagrado al sol por los Incas, luego cristianizado durante la conquista. Cada año, a prinicipios del mes de febrero y agosto, miles de fieles se juntan ahí, muchas veces tras un largo viaje a pie en seña de devoción, y suben hasta el calvario que domina la ciudad, para rezar, hacer penitencia a la virgen milagrosa o realizar ofrendas a la Pacahamama (Madre tierra o simplemente la naturaleza). En el centro de Copacabana se eleva una inmensa basílica (de principios del siglo XVII), que encierra la virgen de sisal (madera negra) esculpida por Francisco Tito Yupanqui, hijo del último gobernador inca de Copacabana, quien la trajo de Potosí en 1583. Dicen que desde entonces los milagros se suceden, y esto explica la fabuloso riqueza de la Virgen de Copacabana que recibe cada año miles de ofrendas por parte de los peregrinos que vienen a asistir diariamente a las ceremónias religiosas. Los fieles prenden en el manto de la réplica de la virgen ; joyas de oro y plata, billetes de banco… Al finalizar el servicio religioso los peregrinos hacen bendecir con los religioso, a sus familiares y obejtos en miniatura que luego llevaran a sus parientes y amigos. Al exterior de la basílica se puede observar la bendición de los vehículos recien comprados y la challa tradicional.
La nominación de « Maravilla Natural del Mundo » por la natural7wonders al lago Titicaca consagrará definitivamente la fama del lago sagrado y esperamos, todos quiene amamos realmente esta maravilla natural, que las autoridades y el pueblo en general tomen conciencia y preserven de toda contaminación a las aguas, fuente de vida, del Titicaca.

ISLAS FLOTANTES EN CERCANÍAS DE COPACABANA
Marcelo Arduz Ruiz
Cada vez que Carlos Terrazas Orellana -prestigioso historiador, etnólogo y fotógrafo boliviano residente en París desde hace más de treinta años- retorna a la tierra de sus orígenes regularmente. Lo primero que hace es desempolvar y cargar batería a su legendario jepp negro, Land Rover de los años 60, para emprender recorridos de investigación por lugares poco conocidos en el país.
Al llegar a fines del pasado año, se le ocurrió encontrar un sitio que había localizado vía Internet en imágenes satelitales de la región lacustre del altiplano boliviano. Se trataba de una isla de agua -“la lágrima del lago” como él la llama- sobre las márgenes del Titicaca, separada de sus orillas por una angosta franja de tierra que forma una laguna natural única en su género.
Partiendo desde Copacabana sobre la carretera asfaltada hacia Kazani (frontera con el Perú), a escasos diez kilómetros decidimos realizar la primera indagación. En un desvío de la carretera, a mano derecha, un pequeño letrero anunciaba la población de Sawiña, a la que decidimos entrar en procura de información.
En el corto camino de tierra que une a dicha población, llegamos hasta el caserío situado sobre una loma alrededor de su único templo, desde la cual divisamos próxima a las márgenes del lago, una pequeña isla con techos de totora que despertó nuestra curiosidad. Al bajar hasta la orilla, nos encontramos con una caseta también de totora que oficia de boletería, donde nos confirman que se trata de una isla flotante.
Para nosotros una verdadera novedad. Según el Diccionario de la Cultura Nativa de Jedú Sagárnaga (Ediciones Cima, 2003), en el territorio nacional existen islas flotantes de los urus similares a las célebres del Perú, en zonas poco accesibles como en Queswaya (provincia de los Andes) y otros sitios, pero nunca se nos hubiera ocurrido pensar que las podíamos encontrar en las proximidades de Copacabana.
Allí, en Sawiña, nos contactamos con Edgar Kantuta Maita, junto a otros comunarios como Carlos Maita Ramos, Inocencio Kantuta Chipana y René Kantuta, quienes nos informan con mayor detalle sobre el proyecto comunitario que llevan adelante sin contar con ningún apoyo oficial o de alguna ONG.
De inmediato, organizaron una caravana de lanchas a remo para recorrer todo el circuito entre canales rodeados de abundantes totorales, observando en todo el trayecto numerosas especies de patos, gaviotas y aves zancudas, que no se incomodan ni ahuyentan con el paso silencioso de las embarcaciones.
Arribando a la isla principal, pudimos visitar las viviendas y una torre en la cual flamean la Whipala y la bandera boliviana, desde donde se tiene una magnífica vista sobre el entorno. Luego, más tranquilamente, nos sentamos a servirnos un refresco en las bancas que circundan al espacio central.
Allí nos cuentan, que el proyecto también abarca la preservación de la fauna nativa que se han perdido en otras zonas del lago, además de un museo de sitio que reúna las dispersas piezas arqueológicas bajo custodia de la comunidad y un monolito desenterrado el pasado año por la unidad de arqueología (UNAR).
También nos dicen que su propósito es rescatar todo el conjunto de islas flotantes abandonadas por sus antepasados, que generación tras generación conocieron el manejo de la totora. El nombre mismo del lugar hace referencia a ello, pues en aymara significa el arte de tejer la totora, no solo en la construcción de viviendas, sino también balsas y gran variedad de objetos.
Fray Alonso Ramos Gavilán en su célebre obra sobre Copacabana (Lima, 1621), también afirma que la palabra Tiquina proviene del antiguo aymara Ttjejjeña, derivada de esa misma actividad de los antiguos armadores de las balsas de totora, aunque al perder la voz su pronunciación gutural, hoy se haya españolizado completamente.
El fraile Agustino, cuenta que a inicios de la colonia el único medio que había para cruzar el estrecho de Tiquina -canal de agua de unos tres kilómetros de largo que une el lago mayor o Chucuito con el menor o “Huiñaymarka” (Ciudad Eterna)- lo constituían las balsas de totora tripuladas por los primitivos urus u “hombres del agua”, hoy desaparecidos de la zona.
Ese legendario grupo étnico, considerado sobreviviente del diluvio, a la llegada de los conquistadoes se encontraba establecido sobre las mismas márgenes del lago Titicaca, pero a causa de sus inveteradas costumbres de rechazar todo intento de sumisión o evangelización, los consideraban “gente bestial y la más bárbara de todo el Perú”...
Por esta circunstancia, los hispanos emprendieron campañas para desalojarlos de la zona y los mismos uros, motivados por su carácter huraño y arisco, terminaron migrando hacia tierras más apartadas e inhóspitas del lago Poopó y en el Perú aislados en sus islas flotantes. Es posible que desde aquellos tiempos las islas de Sawiña, fueran abandonadas sin que se las restituyera hasta hoy.
Luego de pasar la mañana visitando el lugar y alrededores, los comunarios nos informan que la “Isla de Agua” que estábamos buscando se sitúa en una península vecina, y hasta uno de ellos voluntariamente se ofrece a guiarnos hasta el lugar. En realidad, se llama Hiscakota o “laguna del hispi o pescado pequeño”.
El escasísimo número de habitantes del lugar, nos informa que debajo de la lengua de tierra que une la isla al lago hay una gruta subterránea que la alimenta. Esta circunstancia, hizo que en la laguna se conserven especies originarias de peces menudos extinguidas en el resto del lago.
Con entusiasmo, al arribar al lugar que por vía satelital ubicara desde París, Terrazas documentó la visita incluyendo tomas de ambos lugares, para motivar a las autoridades del Viceministerio de Turismo, que visitaron el lugar en semanas pasadas. Además antes de retornar a Francia, editó en millares de ejemplares una serie de veinte postales, entre ellas dos correspondientes a los sitios indicados.
Sin duda, las islas flotantes de Sawiña y la laguna de Hiscakota representan dos nuevos destinos turísticos que merecen ser promocionados en el lago considerado una de las maravillas naturales del mundo.

Isla de agua en Hiskacota